Las primeras 24 horas de un viaje lo cambian absolutamente todo. Son las horas en las que dejas de imaginar el destino y empiezas a vivirlo. Las que marcan el ritmo del resto de la aventura. Las que convierten los nervios en emoción y un lugar desconocido en un sitio que, poco a poco, empieza a sentirse familiar.
Y hay un detalle que puede hacer que esas primeras 24 horas sean un caos… o una experiencia increíble. Estar conectado desde el primer minuto. ¡Pero Ojo! No para contestar correos. No para pasar horas en redes sociales. Sino para dedicar menos tiempo a resolver problemas y más tiempo a crear recuerdos.
Las primeras 24 horas de un viaje nunca transcurren exactamente hora a hora. Hay momentos que pasan volando y otros que recuerdas para siempre. Esta es la historia de esos instantes que marcaron mi primer día y de cómo estar conectado hizo que todos ellos fueran mucho más sencillos. Así transcurrieron mis primeras 24 horas en Nueva York con Holafly.

