Visitar el Campo de Concentración de Sachsenhausen desde Berlín
Siempre que viajo intento que mis itinerarios mezclen cultura, modo de vida, religión, historia.. Y aunque la primera vez que visité Berlín me perdí esta visita, esta vez no quería irme de allí sin haber visitado Sachsenhausen. A pesar de haber visitado otros campos de concentración (y de exterminio) antes como Dachau o Auschwitz-Birkenau, visitar el campo de concentración de Sachsenhausen fue, sin duda, uno de esos días que se quedan grabados para siempre.
Este campo de concentración fue uno de los principales establecidos por la Alemania nazi durante el Holocausto. Inaugurado en 1936 cerca de Berlín, no solo funcionó como lugar de encarcelamiento, trabajo forzado y represión, sino también como un modelo para la organización de otros campos. Como sabemos, miles de prisioneros fueron sometidos a condiciones extremas, violencia sistemática y muerte durante la Segunda Guerra Mundial.
En este post te explico todo lo que necesitas saber sobre visitar el Campo de Concentración de Sachsenhausen desde Berlín y por qué es prácticamente una visita obligatoria si estás en la ciudad. Porque no es turismo, es memoria, reflexión y aprendizaje. Comenzamos.
Contexto histórico
El Campo de Concentración de Sachsenhausen fue inaugurado en 1936 por el régimen nazi, apenas tres años después de que Hitler llegara al poder. Se construyó en la localidad de Oranienburg, a unos 35 kilómetros al norte de Berlín.
Como muchos otros campos de concentración, al principio Sachsenhausen albergó principalmente a prisioneros políticos: opositores al régimen, comunistas, socialdemócratas. Pero con el paso de los años el perfil cambió y se amplió de forma dramática. Aquí fueron encarcelados judíos, prisioneros de guerra soviéticos, homosexuales, testigos de Jehová, gitanos, intelectuales y disidentes, personas consideradas “enemigos del Estado”.
Se estima que más de 200.000 personas pasaron por este campo entre 1936 y 1945. Decenas de miles murieron a causa de trabajos forzados, hambre, enfermedades, ejecuciones o experimentos médicos.
La disposición del campo
Algo llamativo, es que Sachsenhausen tiene forma triangular. Y aunque no fue el único con esta forma, sí es el que la tiene más marcada. Fue concebido como un campo “modelo” de las SS. El diseño triangular facilitaba el control y la vigilancia de los prisioneros: Se tenía control visual desde la Torre A (entrada principal), vigilando casi todo el campo desde un solo punto, ayudado por la organización en abanico de los barracones alrededor del Appellplatz.

El final del campo y lo que vino después
En abril de 1945, ante el avance del Ejército Rojo, la previsión de perder la guerra y que todo saliera a la luz, las SS obligaron a miles de prisioneros a emprender las llamadas «Marchas de la Muerte». Poco después, el campo fue liberado por las tropas soviéticas.
Pero para mi sorpresa, la historia de Sachsenhausen no terminó ahí. Entre 1945 y 1950, el lugar fue utilizado por las autoridades soviéticas como campo especial para prisioneros políticos y antiguos miembros del régimen nazi. Miles de personas también murieron durante este periodo por hambre y enfermedades. No fue hasta 1961 cuando el gobierno de la RDA convirtió el recinto en memorial como lo conocemos hoy.
Cómo llegar a Sachsenhausen (desde Berlín)
Por tu cuenta
Si vas a visitar el Campo de Concentración de Sachsenhausen, debes saber que hacerlo por libre es una opción bastante sencilla. Se encuentra solamente a unos 35 km al norte de la ciudad y se puede llegar muy fácil en transporte público. Solo tienes que tomar la línea S1 de la S-Bahn (tren suburbano) de Berlín en dirección Oranienburg, y bajarte en esa misma parada.
Desde la estación de Oranienburg, habría que caminar unos 20–25 minutos hasta el campo. Se trata de un camino bien señalizado, siguiendo las indicaciones al Sachsenhausen Memorial. Aunque también puedes tomar el bus 804 desde la estación.
Una vez allí, debes de saber que la entrada al Memorial y Museo de Sachsenhausen es gratuita. En el centro de visitantes puedes alquilar una audioguía en tu idioma por 3,50€. Calcula entre 2 y 3 horas para recorrerlo con calma. Para volver a Berlín, solamente tienes que hacer el trayecto inverso. Puedes leer toda la info sobre calendario, horarios, audioguías y todo sobre tu visita en la página web oficial del Memorial.
En excursión
Otra opción muy a tener en cuenta es la excursión. Es una excursión un tanto peculiar, ya que el traslado hasta el campo se hace igualmente en tren. De hecho, algo a tener en tener en cuenta es que en el precio de la excursión no incluye el billete de transporte de las zonas ABC (el que necesitas para ir hasta Orianenburg).
Sin embargo, para mí que soy mucho más de viajar por libre que en excursiones, me pareció fundamental hacer la visita a al Campo de Concentración de Sachsenhausen en excursión. No solo porque te acompañe un guía desde Berlín, sino que todo el trayecto hasta allí se hace mucho más ameno, puesto que nos va dando un contexto histórico antes de llegar. Allí también se agradece que una persona nos cuente todo lo que vamos viendo.
Puedes reservar tu excursión al campo de concentración de Sachsenhausen aquí. Además, un pequeño tip: como verás, el precio de esta excursión con la Berlin Welcome Card es más barato que el precio normal. Te recomiendo que te hagas con esta tarjeta que cuenta con transporte ilimitado en el tren y metro (ABC, el mismo que necesitas para ir a Orianenburg), además de descuentos en esta excursión y muchas otras visitas de Berlín.

Excursión al Campo de Concentración de Sachsenhausen
La idea de pasar medio día dedicado a visitar un campo de concentración puede resultar dura, pero no hay duda de que es una visita indispensable para entender el impacto del nazismo en Alemania y Europa. Se trata de un tipo de visita que todos deberíamos hacer al menos, una vez en la vida.
En mi caso, creo que la experiencia resultó aún más dura por las condiciones meteorológicas. Visité Berlín en febrero, con temperaturas bajo cero y previsión de nieve. Y como verás en las fotos, el pronóstico se cumplió. Esto hizo que la visita resultara incluso más dura y complicada. Abrigados con varias capas de ropa, guantes, gorro, bufanda, botas… y yo no podía más que imaginarme a las personas que estuvieron allí descalzos, en pijama, sin comer y explotados laboralmente. Es simplemente cruel.
Traslado en tren hasta Orianenburg
Os cuento un poco cómo fue mi experiencia en la excursión al Campo de Concentración de Sachsenhausen desde Berlín (en español). El punto de encuentro fue en Alexanderplatz, justo al lado de la entrada a la icónica torre de Televisión. Allí nos encontramos con nuestro guía, Héctor (un guía espectacular, por cierto) y una vez que el grupo está completo, cogemos el tren el tren en dirección Oranienburg. Durante ese trayecto el guía aprovecha para meternos en situación y darnos un contexto de lo que vamos a ver una vez allí.
Tras unos 20 minutos caminando, llegamos a la entrada del campo. Antes de nada, el guía nos dio una introducción que marcó el tono de la visita: este lugar no es un museo sin más, es un memorial vivo de lo que significa la persecución y el sufrimiento humano. No es un lugar para hacer turismo, ni postureo. Es un lugar donde venimos a rendir respeto y debemos comportarnos como se requiere. Parece algo fácil de entender, pero ya sabemos, no todo el mundo se comporta como debe.
Y ahora sí, comenzamos a adentrarnos en este espeluznante lugar.
Edificios administrativos del campo
Antes de llegar a la entrada propiamente dicha del campo, pasamos por algunos de los edificios administrativos del campo. Uno de ellos es el edificio de la Kommandantur (comandancia), la sede administrativa del campo donde trabajaban el comandante y los oficiales de las SS que dirigían Sachsenhausen. También se encontraban aquí los cuarteles de las SS, donde vivían y se alojaban los guardias y que también incluían oficinas y espacios de entrenamiento.
También contaban con garajes y edificios de servicios: Construcciones donde se guardaban vehículos de las SS y equipamiento logístico. Se usaban para transporte, mantenimiento y actividades administrativas del campo. Pero el edificio que especialmente llamó mi atención, fue el conocido como “Casino de las SS”: un lugar de ocio exclusivo para los oficiales de las SS donde hacían fiestas, cenas, reuniones sociales y juegos de azar. Para colmo, los prisioneros eran obligados a trabajar allí.
Torre de Vigilancia A
Y ahora sí, llegamos al campo propiamente dicho. La Torre de Vigilancia A no sólo era la torre principal de vigilancia, sino que también era la puerta de entrada al campo. Todos los prisioneros entraban al campo pasando bajo la Torre A, donde comenzaba el proceso de encarcelamiento: registro, confiscación de pertenencias y asignación de número de prisionero. De hecho, aquí se encuentra el portón con la famosa frase nazi “Arbeit macht frei” (“El trabajo os hará libres”).
Desde esta torre los guardias de las SS podían vigilar todo el campo, que tenía una forma triangular diseñada para facilitar el control total de los prisioneros. En el extremo opuesto estaba “Station Z”, el complejo de ejecuciones con crematorio y cámara de gas.
Un detalle que verás antes de acceder al campo es que el reloj que está en la fachada de la Torre A está parado en las 11:08. Las 11:08 del 22 de abril de 1945 fue el momento aproximado en que el campo fue liberado por el Ejército Rojo soviético al final de la Segunda Guerra Mundial. Por eso el reloj se dejó fijado en esa hora, como símbolo del fin del campo de concentración.
Appellplatz
Una vez cruzamos el portón enrejado con la frase “Arbeit macht frei”, nos encontramos directamente ante una gran plaza central, donde se llevaba a cabo el “appell”, es decir, el recuento diario de prisioneros.
En este espacio abierto, miles de personas eran obligadas a permanecer formadas durante horas, a menudo bajo frío extremo o calor intenso, mientras los guardias verificaban las cifras de internos. Más allá de una función administrativa, el lugar se convirtió en un instrumento de control y humillación sistemática.

Barracones reconstruidos
Algunos de los barracones se han reconstruido para mostrar cómo era la vida cotidiana de los prisioneros. Entre ellos destaca el Barracón 38, que forma parte del antiguo “pequeño campo” y donde hoy se expone la situación de los prisioneros judíos tras la Kristallnacht de 1938, con paneles, objetos personales y reconstrucciones de las literas.
También se ha reconstruido el Barracón 39, utilizado para explicar las condiciones de hacinamiento, la organización del espacio y la vida diaria dentro de las barracas, incluyendo las zonas de descanso, aseos, los pasillos y los sistemas de vigilancia.
Celdas de castigo
Obelisco memorial
Las antiguas cocinas, hoy exposición permanente
El edificio de las antiguas cocinas de los prisioneros hoy funciona como uno de sus principales espacios expositivos. En su interior se encuentra la exposición permanente “Sachsenhausen 1936-1945: Events and Developments”, que ofrece una visión general de la historia del campo desde su creación hasta su liberación.
Durante el recorrido, podemos ver a través de paneles, documentos, material audiovisual y testimonios de supervivientes la organización del campo, las condiciones de vida, el trabajo forzado, la violencia y las fases finales con las marchas de la muerte. Algunas de las cosas que me llamaron más la atención de esta exposición son las fotos de propaganda nazi, donde se veían falsos prisioneros en buen estado físico y haciendo trabajos normales, nada que ver con la realidad que se vivía en el campo. Además, se exponen elementos de tortura utilizados en el campo.

El lugar donde se encontraban los crematorios
En el extremo norte del campo de concentración de Sachsenhausen se encontraba el complejo de exterminio, donde funcionaban los hornos crematorios y la cámara de gas, hoy en día en ruinas. Este lugar simboliza la brutalidad del régimen nazi, ya que allí fueron asesinados miles de prisioneros, y las estructuras que quedan permiten imaginar la magnitud de la tragedia.
Para honrar a las víctimas, el sitio fue transformado en memorial e incluye una escultura conmemorativa que representa el sufrimiento y la resistencia de quienes murieron, recordando que la memoria de estas personas es esencial para prevenir que atrocidades similares vuelvan a ocurrir.

Enfermería y morgue
Como última visita dentro del campo, visitamos la zona de enfermería y la morgue. Conocida como Revier, aquí se encontraban los barracones destinados «teóricamente» a la atención médica de los prisioneros. En la práctica, era una sala para el uso de los internos enfermos para experimentos médicos o selecciones que podían acabar en la muerte.

Y tras esta última visita no menos desagradable que las anteriores dentro del campo, ponemos fin a nuestra visita. Hacemos el camino inverso hasta la estación de tren de Oranienburg y tomamos el tren destino de vuelta a Berlín. No hace falta volver al punto de inicio (Alexanderplatz) sino que cada uno puede ir a la zona que quiera de Berlín. Si lo necesitas, el guía de ayudará con las indicaciones y a tomar el tren correcto a tu destino.
Consejos prácticos
Consejos prácticos para visitar el Campo de Concentración de Sachsenhausen desde Berlín:
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- Reserva al menos medio día para la visita. El recinto es muy amplio y recorrer con calma lugares como el Appellplatz de Sachsenhausen, los barracones, la prisión o el crematorio requiere varias horas.
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Reserva con antelación: Si te decides por la excursión, recuerda que suele tiene mucha demanda. Reserva lo antes posible aquí para no quedarte sin plaza.
- Lleva calzado cómodo. Gran parte del recorrido es al aire libre y se camina bastante sobre grava o terreno irregular.
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Transporte: tanto si vas por libre como si no, necesitarás un billete de transporte ABC para llegar hasta el campo desde Berlín en tren.
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Ve preparado psicológicamente: no es una visita ligera, te recomiendo ir con mente la mente preparada para el horror y para rendir respeto.
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No recomendable para menores de 12 años por la crudeza del lugar, escenarios, imágenes e historias.
- Respeta el lugar: Es un memorial dedicado a las víctimas del sistema de campos nazis, por lo que es imprescindible mantener una actitud respetuosa durante toda la visita.
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Como ya te habrás dado cuenta, visitar el Campo de Concentración de Sachsenhausen no es simplemente una visita guiada o un paseo sin más: es un ejercicio de memoria. Una vez que cruzas la entrada con la inscripción “Arbeit macht frei”, pasarás las horas siguientes con el corazón encogido. Estamos en un lugar que representa uno de los capítulos más oscuros, no sólo de la historia europea, sino mundial. Así que…si decides visitarlo, prepárate mentalmente y entiende que vas a visitar uno de los lugares donde la maldad humana no tiene límites.
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¡Hasta aquí este post con toda la información sobre visitar el Campo de Concentración de Sachsenhausen desde Berlín! Déjame un comentario si te ha gustado este post, si te ha resultado útil, o si tienes alguna pregunta que hacerme. También me puedes escribir al correo hola@viajesglobetrotter.com y te contestaré lo antes posible.
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